Entradas agregadas ‘Luna’
El mundo de la luna, por Italo Calvino
“Para subir a la Luna [...] es una convención recurrir a las híbridas razas de los caballos alados o Pegasos o Hipogrifos; las Hadas los crían en sus caballerizas doradas para unirlos a bigas y a trigas. Astolfo tenía su Hipogrifo y en él montó. Puso rumbo al cielo. La Luna creciente le salió al encuentro. Planeó. (En el tarot La Luna estaba pintada con más dulzura que en el drama de Príamo y Tisbe, tal como lo representan en las noches de pleno verano rústicos actores, pero con recursos alegóricos igualmente simples…)
Después venía La Rueda de la Fortuna, justo en el momento en que esperábamos una descripción más detallada del mundo de la Luna que nos permitiese dar libre curso a las viejas fantasías de un mundo al revés, donde el asno es rey, el hombre es cuadrúpedo, los jovencitos mandan a los viejos, las sonámbulas gobiernan el timón, los ciudadanos giran como ardillas en el molinillo de la jaula, y a todas las paradojas que la imaginación puede descomponer y recomponer. [...]
En los blancos campos de la Luna, Astolfo encuentra al poeta dedicado a interpolar en su urdimbre las rimas de las estrofas, los hilos de las intrigas, las razones y las sinrazones. Si es verdad que habita en el centro mismo de la Luna -o que está habitado por ella, como si fuera su núcleo más profundo-, nos dirá si es cierto que contiene el diccionario universal de las rimas, de las palabras y de las cosas, si es el mundo lleno de sentido, lo opuesto a la Tierra insensata.
-No, la Luna es un desierto -fue la respuesta del poeta, a juzgar por la última carta depositada en la mesa: la calva circunferencia del As de Oros-; de esta árida esfera parte todo discurso y todo poema; y todo viaje a través de bosques, batallas, tesoros, banquetes, alcobas, nos devuelve aquí, al centro de un horizonte vacío.”
Italo Calvino, El castillo de los senderos cruzados, 1973.







