Entradas agregadas ‘Patricia Suárez’
Nikita, por Patricia Suárez
Yo fui el que encontró el cuerpo de la niña Lena Zakotnova a la orilla del río Grushevka, el crimen que luego se llamó el primer crimen del Camarada Chikatilo. Me llamo Nikolai Maxímich Polzicov, me dicen Nikita; tengo diez años y estoy en el quinto curso, el próximo año estaré en el sexto y seré todo un éxito, así lo ha anunciado la maestra Fedorovna, que es una mujer que mira a la clase con aire grave y nos trata de usted. Fue así: esa tarde yo acababa de bajar el puente Grushevski para ir a un sitio que conozco entre los sauces llorones a hacer rebotar piedrecitas contra el agua; es un sitio fenómeno para eso; luego iban a venir mis amigos Oleg, Abramka, Ygor, que es un tonto, Solomon, Boris y algún otro, y Leonid Yeremíach, que es mi mejor amigo, y a lo mejor nos poníamos a jugar con la pelota o seguíamos rebotando piedrecitas a ver quién más y más lejos. Yo no sentí ningún miedo, no soy ningún miedoso, Leonid puede dar fe. La niña en la ribera estaba en una posición muy extraña; luego que me acerqué, vi que era porque tenía echado encima un capotito de piel de castor y debajo estaba toda desnuda. Entonces corrí todo lo rápido pude hacia la calle Soviet y, cuando llegué, grité y grité hasta que alguien me prestó atención, porque aquí los mayores nunca les prestan mucha atención a los niños. Un grande se paró y me preguntó: “Camarada, ¿qué pasa?”, y yo expliqué que había visto a la niña muerta allí abajo, desnuda, tapada con un capotito de castor y con el cogote cortado como una gallina. Después, Oleg y Boris y los otros dijeron que yo había gritado de susto porque le vi la cosita a la niña. No, señor, yo no sentí nada de miedo; no soy de los niños que se asustan por ver la cosita: eso sólo le pasa, que yo sepa, a Ygor, que es tonto. (más…)
Chabeli, por Patricia Suárez
Para empezar, la habían engañado. Pero siempre la engañaban y éste no era el problema mayor. Habían viajado a Brasil tres veces de vacaciones, en 1980, 1981 y 1982; por eso Chabeli pensó cuando le propusieron el viaje, en 1984, que la propuesta era que ahora ella lo hiciera sola. Le preguntaron si para sus quince años, querría de regalo de cumpleaños la fiesta tradicional o el viaje a Brasil. Ella recordó que su tía Mariana –la que ahora estaba internada en el Psiquiátrico Philippe Pinel a causa de desaveniencias maritales- había viajado sola al Brasil cuando cumplió quince. En definitiva, ésta era su Oportunidad, la Liberación, un Poco de Oxígeno. Segura, respondió: “El viaje”. Todos festejaron; todos estaban contentos: casi vivaron su nombre a coro. A ella tanta alegría junta de su familia le dio mala espina. Días antes, la madre le había contado a modo de advertencia que Elsita, la hija del tío Josafat, le había arruinado la fiesta al tío –una fiesta costosísima- encerrándose en el baño a llorar. El tío Josafat y la tía Elsa aporrearon la puerta con desesperación, pero Elsita se negó a salir. Los invitados ni siquiera tuvieron la delicadeza de marcharse, sino que se quedaron para comer y bailar y hasta cortaron la torta de Elsita sin Elsita: una desfachatez. Chabeli creyó, en el momento en que la madre le vino con el asunto éste, que le contaba lo de la prima Elsita para torcer la decisión de Chabeli, y que ella eligiera el viaje y no la fiesta. Porque seguramente la fiesta sería más cara que un viaje a Brasil. Error: el error es la alfombra roja de los incautos y era, por supuesto, por donde Chabeli se paseaba con mayor denuedo. Al Brasil viajaron todos juntos, en ómnibus. (más…)







